Alberto Ayora Monte Perdido

Alberto Ayora: «Para disfrutar del Pirineo no necesitas subir muy arriba»

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Alberto Ayora Hirsch  es un gran amante de la montaña en general, y el Pirineo en particular. Es teniente coronel del Ejército y jefe de Adiestramiento y Doctrina en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales de Jaca, tiene 49 años y tres hijos veinteañeros. Se siente a partes iguales militar y montañero, un “binomio perfecto” que le ha permitido participar en grandes expediciones a varios ochomiles, como las que ha hecho con el programa ‘Al filo de lo imposible’ de TVE. Es especialista en seguridad y gestión del riesgo en la montaña Además de impartir clases sobre seguridad, ha escrito varios libros sobre ello: el último, Riesgo y liderazgo. Cómo organizar y guiar actividades en el medio natural (Desnivel).

¿Cuáles son sus rincones favoritos del Pirineo?


Desde que empecé a venir al Pirineo cuando era muy pequeñito se me quedó grabado un sitio: la cara norte del Monte Perdido. Recuerdo perfectamente cuando llegué a Pineta con el campamento Virgen Blanca. Es lo que ocurre cuando un sitio tiene vida propia, se grabó en mi memoria infantil, me sobrecogió por su belleza, por el ruido del glaciar majestuoso, el estruendo periódico que genera, la masa de hielo que tenías enfrente moviéndose…
Otro macizo que tiene una belleza singular es el Vignemale, en la zona norte del Pirineo, entrando por Francia. Es otra pared que te encuentras de frente y se te queda grabada para siempre.
Me gustan mucho los bosques de hayedos, la Selva de Irati o el Bosque de las hayas, en otoño tienen una belleza única, estallan de colorido. Son sitios de obligada visita.
Hay otros sitios, como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que no por conocido pierde su encanto. Si accedes a la pista de los miradores tienes una perspectiva irrepetible, especialmente en otoño.

¿Disfruta más en lo alto de un monte o en un valle?

Yo disfruto del Pirineo muchas veces en solitario. Me voy a algunos lugares a estar conmigo y a empaparme de naturaleza, y para eso no necesitas subir muy arriba. Necesito pararme, disfrutar de las sensaciones. Cuando he hecho expediciones con la Once, con personas discapacitadas he apreciado sensaciones que a veces no nos paramos a disfrutar. Estoy hablando del tacto de una determinada flor, del susurrar del viento entre las hojas de los árboles… Esta forma que tenemos de vivir deprisa, sin detenerse a pensar, nos ha hecho olvidar algunas cosas.

¿Las nuevas generaciones aprecian igual la montaña?


Cuando hemos ido con mis hijos a vivaquear por ahí, por ejemplo en la zona de Bisaurín, Valle de Hecho, Valle de Ansó, Selva de Oza… Despertarse con el canto del urogallo hay poca gente que pueda disfrutarlo, y hay que saber apreciarlo. Por eso he enseñado a mis hijos a disfrutar de la naturaleza desde pequeños, a conocer las constelaciones, hacer carreras de orientación y que conozcan a usar un mapa o una brújula. Hoy en día estamos convirtiendo algunos lugares en una especie de parque de atracciones, ocurre con el esquí, los barrancos… Hay que intentar luchar para mantener impolutos esos lugares, hay que preservar la naturaleza y esos auténticos monumentos naturales.

¿Iría a un parque de actividades en la naturaleza?


Podría ir en un momento determinado, tal vez si unos amigos van, pero es algo que prefiero organizar yo. Entiendo que haya gente que prefiera ir allí, porque no tienen el material necesario ni los conocimientos técnicos. No veo mal este tipo de parques siempre que haya respeto a la naturaleza. Los parques de arborismo, por ejemplo, son respetuosos con los árboles. Aún así, yo prefiero organizar mi propia aventura sin tener que acudir a un parque, igual que prefiero el esquí de fondo o de travesía al esquí alpino, con tanta masificación ahora mismo no le encuentro atractivo.

¿Qué pautas básicas de seguridad hay que respetar en la montaña?


Hay que seleccionar la actividad según nuestra capacidad y preparación. Desde el punto de vista de la prevención el aspecto más importante es la planificación. Debes informar a tus familiares o amigos del lugar al que vas, llevar el móvil, tratar de ir a lugares que tengan cobertura telefónica… y llevar la ropa y el equipamiento adecuado.

Alberto Ayora con esquís de travesía en el Bosque de las Hayas

¿Es peligroso salir sólo a la montaña?


El número ideal para hacer actividades en montaña es tres personas. Si uno de ellos tiene un problema, otro se puede quedar con él y tercero puede ir a buscar ayuda. Los grupos a partir de 5 personas tienen un problema añadido: la propia gestión del grupo.

¿Viviría lejos del Pirineo?


Por mi trabajo he vivido en muchos sitios y si me toca cambiar me adaptaré a lo que sea. Mi primer destino fue en Irún, así que empecé a trabajar en montaña en el Pirineo navarro y también he estado destinado en Tarragona, donde recorrí todo el Pirineo catalán. Pero más que verme lejos de aquí, lo que me veo es retirado aquí. Tengo casa en Jaca, mis tres hijos han nacido aquí…

Ha participado en grandes expediciones, ¿cuál es su mejor y su peor recuerdo?


La primera expedición en la que participé fue en el año 1996, al Karakorum paquistaní, con ‘Al filo de lo imposible’. Allí es donde conocí a Sebas Álvaro. En aquella expedición falleció uno de nuestros compañeros, Manuel Álvarez. Yo entonces tenía 33 años y eso no se olvida, es algo que te marca, que se queda registrado para siempre. Pero he vivido otras sensaciones positivas increíbles, no las cambiaría por nada.

¿Los montañeros están hechos de una pasta especial? ¿no piensan nunca en el riesgo?


Es una pasión. Hay una frase de La historia interminable de Michael Ende que dice que las pasiones humanas son un misterio, y que hay hombres que se juegan la vida por subir una montaña y ni siquiera ellos saben explicar por qué. Es mi forma de vida, es lo que me hace feliz, lo que me da satisfacciones. Aunque soy consciente de que también somos un poco egoístas, porque hacemos sufrir a quienes tenemos cerca, a nuestras familias.

¿Qué opina sobre la posibilidad de que se cobre por los rescates en montaña?


Si el objetivo de cobrar los rescates es el de aminorar los accidentes, no estoy de acuerdo. Así no se consigue ese objetivo, hay que abordar la prevención con otras estrategias. Hay que valorar la experiencia y las capacidades de cada uno. Si la gente no llega preparada a la montaña, es obvio que va a haber accidentes. El ser humano comete errores. Una estrategia puede ser que determinadas actuaciones que se consideran negligentes o imprudentes sean objeto de sanción. Pero si, por poner un ejemplo, yo salgo a la montaña bien equipado y tengo un infortunio y tropiezo con una piedra y me hago un esguince, por muy deportista que sea, ¿por eso voy a ser culpable si tienen que rescatarme?

¿Cuál es su receta para evitar accidentes?


Hay que dar formación desde edades tempranas y continuarla en la adolescencia y la edad adulta; así como contar con guías expertos. Vivimos en la edad de la información, y hay que hacer llegar información, pero información de calidad, a través de foros, blogs, webs… para evitar que llegue gente con unas zapatillas deportivas y una camiseta dispuestos a subir a una montaña sin tener ni idea de los riegos que asumen.
Todo el mundo quiere subir, aunque no esté preparado para ello. El número de rescates va aumentando, y el número de víctimas también. Hace poco estuve en Benasque hablando de los riesgos en el Aneto. Como es el pico más alto del Pirineo, cada vez más gente se lo pone como meta y ni se les ocurre intentarlo antes con un dosmil o un pico más bajo. Vivimos en una sociedad que obliga a conseguir metas lo más rápido posible y te encuentras por ejemplo con un grupo de amigos que nunca ha subido una montaña y que se juntan para hacerlo con una mochila en la que falta el equipo indispensable. Es como si va a correr un maratón sin entrenamiento previo. Primero deberías correr cortas distancias, luego hacer 10 kilómetros, luego 20 y luego 30, antes de llegar a los 42. Y hay programas de televisión que están afectando negativamente y que han provocado comportamientos que antes no eran habituales en la montaña, según confirman algunos responsables de espacios naturales protegidos de Aragón.
Viaje al Pirineo News


Una Respuesta
  1. Sergio Ara

    Totalmente de acuerdo con Ayora. Lo mejor del Pirineo no está necesariamente muy arriba. Cuánto he disfrutado del simple rumor del río, de las aves que sobrevuelan los valles o de los colores del otoño en los bosques. Un placer leerle, maestro.

    may.07.2013 at 0:50
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