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Por la garganta de Escuaín en Ordesa

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Nuestra ruta comienza en el pueblo de Escuaín, al que llegamos desde Aínsa por carretera la A-138 en dirección a Bielsa. Nos desviamos en Escalona para tomar la HU-631 y, unos doscientos metros después, cogemos la carretera HF-0104AA en dirección a Puértolas.

Escuaín es uno de los tantos pueblos abandonados del Pirineo, aunque no del todo. En Escuaín conviven casas en ruinas que todavía conservan hermosas fachadas con casas rehabilitadas que en la época estival aún acogen a sus habitantes. Encontrarás también una oficina de información que te puede ayudar a moverte por la zona, y muchos, muchos gatos.

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Tras pasear por Escuaín empezamos la ruta retrocediendo un tramo de la carretera por donde hemos llegado. Veremos un cartel que indica río Yaga y Revilla, nos desviamos y cruzamos el río con la inestimable ayuda de las rocas. La senda comienza a ascender en dirección al pueblo de Revilla. A nuestra derecha el cortado de la roca impresiona.

Antes de llegar a Revilla, que se ve a lo lejos, nos desviamos a la izquierda en dirección a la ermita de San Lorenzo y los miradores de Angonés, verás un cartel indicador. Es obligatoria la parada en los miradores, te regalan unas vistas de la garganta de Escuaín espectaculares. También es un buen momento para reponer fuerzas.

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Seguimos ruta y retrocedemos en dirección a Revilla, enlazamos con otra senda y cruzamos por una pasarela metálica el barranco de Angonés. Llegamos a un desvío donde continuamos en dirección a Foratarruego. Ascendemos hasta los 1.600 m de altitud y de nuevo encontraremos un desvío. En esta ocasión nuestra dirección es Gurrundué Medio. La senda nos adentra en el bosque, que en esta época del año ya empieza a cambiar de color y nos regala setas de todas las formas y colores.

Llegamos a otro desvío, vamos a seguir hacia Gurrundué Medio, no nos queremos perder la vista del Circo de Gurrundué.

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Tras el disfrute de las vistas y las fotos de rigor, desandamos el camino hasta nuestro último desvío. Allí tomamos la dirección hacia Escuaín y puente de los Mallos. Continuamos el camino, que desciende, atraviesa el puente de los Mallos –que salva una impresionante grieta en la roca- , nos lleva a una zona de pastos, y nos  devuelve a Escuaín.

Hemos recorrido unos 23 kilómetros en total en esta ruta circular por la garganta de Escuaín, en el valle más pequeño y menos visitado del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Casi todo el camino se hace por sendas bien señalizadas, en un tiempo de unas ocho horas y media. No es un recorrido difícil  y, como siempre, ha merecido la pena.

 

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