Cruz de Oroel

Oroel, un pico imprescindible del Pirineo aragonés

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El monte Oroel, con sus 1.770 metros de altura, es una de las señas de identidad de Jaca, junto con la ciudadela o la catedral. El monte, visible desde cualquier lugar de la ciudad (por algo el himno dice aquello de “Jaca libre sabe vivir, a la sombra del monte Oroel”), es además una excursión imprescindible del Pirineo aragonés, apta para ir con niños o con excursionistas poco experimentados y muy apreciada por montañeros expertos, que repiten y repiten la subida hasta su famosa cruz.

El acceso desde Jaca, a tan solo 9 kilómetros, se hace a través de la carretera A-1205. Antes de llegar a Bernués verás el desvío a la izquierda hacia el Parador de Oroel. Una estrecha y preciosa carretera a través de un frondoso bosque nos lleva hasta el Parador, donde dejaremos el coche. Verás una pradera con un bonito edificio de piedra, el bar-restaurante con un gran mirador hacia Jaca y buena parte del Pirineo aragonés. Desde allí comenzamos la subida a la cruz de Oroel.

La ruta no tiene pérdida: desde el mismo aparcamiento, frente a la fuente de piedra, verás una senda y un cartel con la ruta que vamos a seguir, con la indicación S-7 hacia la cruz de Oroel y la ermita de la Virgen de la Cueva.

Se trata de una ruta fácil, aunque con algunos tramos de fuerte pendiente. El sendero está perfectamente señalizado. Vamos avanzando entre pinos y abetos sin dejar de ascender en ningún momento, a través de pronunciados zigzags hasta que llegamos a lo alto del bosque.

Subida a la cruz de Oroel entre pinos y abetos

A lo lardo del camino puedes encontrarte a más de un corredor de montaña, una actividad que cada vez tiene más adeptos. De hecho, durante nuestra subida vimos subir y bajar, a gran velocidad, al campeón del mundo de esta especialidad, Luis Alberto Hernando.

Una vez arriba, el camino se despeja y la cruz se deja ver a lo lejos. En ese punto puedes desviarte a la izquierda para ver las dos antiguas neveras (una de ellas en la foto de abajo) en las que se almacenaba la nieve para crear barras de hielo que se trasladaban a Jaca y otros municipios en burros antes de que se generalizase el uso del congelador.

Antigua nevera de Oroel

Desde allí ya solo queda avanzar hacia la cruz, prácticamente en línea recta y con una pendiente muy ligera, casi un paseo de unos quince minutos.

Hacia la cruz de Oroel

La cruz, que desde Jaca parece diminuta, tiene 9 metros de altura. Impresiona de cerca a todo el que la ve por primera vez. Nadie se resiste a posar junto a ella. En total, hemos invertido en la subida alrededor de hora y media (dos horas con paradas).

Cruz de Oroel

Ahora ya puedes disfrutar de la impresionante vista de Jaca y de gran parte de los picos pirenaicos aún nevados.

La bajada se hace por el mismo camino, en poco más de una hora. Este es el paisaje que te encontrarás en el primer tramo del descenso, a más de 1.700 metros de altura.

Descenso de la cruz de Oroel

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