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Los pueblos más bonitos del Pirineo de Huesca

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El Pirineo está lleno de preciosos pueblos. Muchos de ellos son visitados por miles de personas cada año, tanto en la temporada de invierno como en verano, mientras otros permanecen ocultos a los ojos de la mayor parte de visitantes. Hay pueblos medievales, pueblos de imponentes casas de piedra con escudos en su fachada, pueblos que han resurgido de sus cenizas tras años de abandono… Hoy te proponemos un recorrido por algunos de los rincones más bonitos del Pirineo de Huesca.

Lanuza. Este precioso pueblo está ubicado en el valle de Tena, muy cerca de las estaciones de Formigal y Panticosa. Imagina un pequeño núcleo de casas de piedra y tejados de pizarra, entre las que destaca la torre de la iglesia, al borde mismo de las aguas de un pantano -que en su día cubrió parte del pueblo e hizo que este quedara abandonado- y rodeado de imponentes montañas. Es la historia de uno de tantos pueblos abandonados de España, como Jánovas o Ainielle también en el Pirineo, aunque en este caso el pueblo ha sido recuperado y reconstruido por los vecinos, y ahora puedes incluso alojarte en alguno de los hoteles y casas rurales que se han habilitado. Allí se celebra el festival Pirineos Sur, una cita musical y mestiza que se organiza cada mes de julio en un escenario que flota sobre las aguas del pantano ¡Una experiencia única!

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Aínsa. Un paseo por las empedradas calles de este precioso municipio de trazado medieval, declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1965, te dejará sin habla. Por algo es uno de los lugares más visitados del Pirineo y aparece en todos los ránkings de los pueblos medievales más bonitos. Su impresionante castillo, su Plaza Mayor y su iglesia son las grandes señas de identidad de este pueblo amurallado. Pero hay muchos detalles en los que fijar la vista, los blasones de piedra en las fachadas, los curiosos llamadores fálicos, las preciosas puertas de madera… ¡Piérdete por sus callejas medievales y disfrútalo!

Torla. Si has visitado el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es probable que hayas visto Torla, ya que está junto a la entrada principal del parque. Seguro que te ha impresionado la imagen de las casas y la torre de la iglesia con su tejado de pizarra con la gran mole del Mondarruego detrás. La próxima vez te aconsejamos hacer una parada y recorrer las callejuelas de este pueblo de trazado medieval. Al igual que Aínsa, Torla también ha sabido conservar su arquitectura, con calles empedradas y grandes casas señoriales de gruesos muros de piedra, entre las que destaca Casa Viu, declarada Monumento Histórico Artístico.

Anciles. Este pequeño pueblo del valle de Benasque, a apenas tres kilómetros de Benasque y desde donde se puede llegar dando un paseo junto al río, es un remanso de paz, sin ruido de coches, sin tiendas ni bares. Allí sólo viven alrededor de 150 personas, en espectaculares casas solariegas construidas entre los siglos XVI Y XVIII y cuidadosamente rehabilitadas. En los patios de algunas de ellas todavía se pueden ver los tradicionales carros de madera y otros utensilios que se usaban para las tareas del campo. Los prados que rodean al pueblo, siempre verdes, están llenos de manzanos. ¡No dejes de probar las tradicionales manzanas rojas del pueblo!

¿Conoces estos pueblos del Pirineo oscense?, ¿estás de acuerdo con nuestra selección o incluirías algún otro en la lista? Estaremos encantados de recibir tus aportaciones.

Viaje al Pirineo News


Una Respuesta
  1. Hoteles5E

    Un artículo muy interesante, enhorabuena por el blog!

    dic.14.2017 at 11:10
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