Rescate de la Guardia Civil en el Aneto

«Hacer rescates es muy duro, pero también apasionante»

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Baín Gutiérrez es sargento de la Sección de Rescate de la Guardia Civil en Jaca. Tiene 33 años y lleva casi 8 años trabajando en rescates de montaña. Le apasiona lo que hace, disfruta de esa mezcla de riesgo, deporte y ayuda a los demás y su máxima es «Trabaja en lo que te guste y no trabajarás ni un solo día de tu vida».

¿Por qué decidiste dedicarte a esto?


Yo ya era guardia civil, esquiaba desde pequeño y cuando se abrió la posibilidad de presentarme al curso de montaña decidí probar. Luego me picó el gusanillo. Esto es diferente a cualquier otra especialidad. He estado casi cinco años en Benasque, antes estuve en Viella y ya había estado en Jaca, a donde he vuelto ahora. Esto es muy duro, pero también es apasionante. Te tiene que gustar el deporte, el riesgo… Hay momentos duros, lo pasamos mal en muchos rescates pero también te da muchas satisfacciones.

¿Qué es lo mejor y lo más difícil de este trabajo?


La satisfacción personal es muy grande; y aunque no necesitamos que nadie nos reconozca nada, cuando llega un reconocimiento te llena mucho, por ejemplo una persona que te da las gracias después de un accidente grave o incluso una madre que te da las gracias por devolverle el cuerpo de su hijo. Todas las cartas que tenemos de agradecimiento, que son muchas, destacan la parte humana, el trato que les hemos dado. Y lo más difícil, es que llevas tu cuerpo y tu mente al límite, al extremo de lo humanamente posible.

Debe ser muy duro no poder salvar a alguien…


Sí, es muy duro cuando te encuentras a alguien a quien no puedes salvarle la vida. Tenemos ya una pequeña coraza, intentas no implicarte emocionalmente, pero no es fácil. Nuestro trabajo no termina con el rescate, después hay que hacer las diligencias judiciales, tomarle declaración al familiar o testigo que hubiera, hablar con la familia… y aunque no quieras implicarte, al final es inevitable.

¿El rescate más difícil que has vivido?


No sé, son tantos… hacemos ciento y pico al año. El pasado verano fue muy complicado, se hicieron muchos más rescates que otros años, pero además del incremento del número hubo muchos rescates muy técnicos, complicados, difíciles, laboriosos y muy duros físicamente, de pasar toda la noche por ejemplo en la Cresta del Pico del Medio en agosto. Hemos pasado malos ratos en el helicóptero. Y los seguiremos pasando. El olor a queroseno es olor a riesgo. El helicóptero no está hecho para esto, y los llevas al límite y pasas algún que otro susto.

Rescate con helicóptero de la Guardia Civil en el Aneto

¿Un rescate se puede prolongar todo un día o una noche?


Sí, puedes salir a primera hora de la mañana o al mediodía, pero si las inclemencias meteorológicas hacen que se complique el rescate porque el helicóptero no puede llegar hasta allí, hay ir andando, escalando, trepando. Y cuando por fin llegas hasta el rescatado, si las condiciones siguen complicadas, lo más cómodo para él y lo que menos daño puede ocasionar a alguien que está impedido es quedarte con él, abrigarlo y, a la mañana siguiente, si hay buen tiempo, tal vez el helicóptero pueda acercarse y se le pueda bajarlo con más garantías que de noche con viento, granizo o ventisca.

¿Siempre es más peligroso un rescate en invierno?


Suelen serlo. Está el viento, el frío, el hielo… pero no hay nada garantizado. El año pasado en Benasque tuvimos rescates bastante más complicados en verano que en invierno. Además, a veces las condiciones de verano se tornan invernales en un segundo, con hielo o nieve. Todo depende del caso, de la situación del rescatado, las condiciones climatológicas… Lo que ocurre es que en invierno la gente suele ir más preparada para las malas condiciones que en verano.

Prácticas de rescate en aludes

En verano viene mucha gente a la montaña con ropa inadecuada…


Podríamos escribir un libro con las cosas que hemos visto, por ejemplo subiendo al Aneto. Desde ir en chanclas, con los crampones en la mano en lugar de en los pies. Eran dos y cada uno llevaba un crampón en una mano, no sabían que se ponían en los pies. Vemos gente en camiseta y pantalón corto, rescatamos también a un hombre en el glaciar del Aneto con náuticos, que terminaron rompiéndose, y pantalón vaquero.

¿El Aneto es el sitio con más rescates?


El hecho de ser el pico más alto anima a muchos a intentar subir, y no todos van bien preparados. Dicen los guías que en verano suben unas 400 personas cada día al Aneto. Ya no solo se trata de imprudencias, sino de la propia casuística generada por ese gran volumen de personas. La montaña es más accesible, es una actividad barata y cada vez se lanza más gente a hacer actividades en la montaña. Y no todos van bien preparados.

¿Mantenéis el contacto con los rescatados?


Es difícil, algunos son de muy lejos y no vuelves a saber de ellos. El pasado verano vino a Benasque una chica catalana que tuvo un accidente grave en 2012 en el glaciar del Aneto. Ese verano hizo mucho calor y el glaciar se destapó, el hielo se queda como metacrilato y eso es como si bajaras por un tobogán pero en moto. Se deslizó 150 o 200 metros, impactó contra unas piedras. La rescatamos con vida, aunque tuvo lesiones de vértebras, de espalda, fractura abierta de fémur y heridas muy graves… Vino con su novio y se emocionó mucho al vernos. Está muy bien, nos enseñó sus cicatrices. Está superagradecida, ya no quiere hacer alta montaña, pero sí nos dijo que va a seguir haciendo otros deportes. Me acordaré siempre de este rescate.

¿Cómo se le queda a uno el cuerpo cuando ocurre un accidente como el de los Picos de Europa donde murieron compañeros vuestros?


Pues mira, es muy difícil. Nos entristece mucho porque aquí nos conocemos todos. En España somos solo doscientos y pico especialistas en rescates de montaña. Los pilotos habían estado alguna vez con nosotros y te pilla muy, muy cercano. Y Piensas: tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompió. Y aquí vamos mucho a la fuente.

Arriesgáis vuestra vida para salvar la de otros, ¿no pensáis en el riesgo?


No, nosotros no lo pensamos porque no irías. Hay que olvidarse del miedo. Sí que le tienes un cierto respeto a la montaña pero para eso nos preparan ya no durante el curso que dura un año sino durante toda nuestra carrera. Es nuestro trabajo. Pero un simple traspiés puede acabar con tu vida, y somos mucho más conscientes de eso que la mayoría de la gente. Muchos piensan que un tropezón en montaña es como si te cayeses por la calle, aquí puedes empezar a rodar y caer como una piedra cientos de metros hacia abajo.

Para desarrollar este trabajo hay que estar en una forma física excelente, ¿cómo os preparáis?


Sí, estamos continuamente entrenando, ya sea ir al monte, a escalar, salir a correr, hacer un barranco o practicar en el rocódromo que tenemos.

¿Hasta qué edad puede un guardia civil seguir en rescates?


Si reúnes las condiciones puedes seguir. Tenemos pruebas físicas y técnicas, hay un plan de instrucción anual y un reciclaje, al que nos sometemos todos. Por ejemplo, el brigada que está al frente del grupo de Boltaña tiene 59 años.

Rescate en el Aneto

¿Qué consejos de seguridad darías a quien sale a la montaña?


Lo primero, no salir nunca solo. No lo hacemos ni siquiera nosotros, que estamos entrenados. Salir solo al monte es una temeridad, hay que ir un mínimo de dos personas y, si es posible tres. El primero que lo pasa mal eres tú, aunque solo sea una torcedura, imagina que te quedas sin cobertura y no puedes avisar.

¿Te imaginas lejos de la montaña?


Esto es peor que una droga, te engancha. Por el momento no me imagino lejos del Pirineo.

¿Qué es lo más te gusta del Pirineo?


Cuando llegas a un pico, ese momento de silencio… no tiene comparación con nada. En un lujo otear el horizonte, simplemente observar todo lo que hay alrededor, rodeado de compañeros pero en silencio. Me gusta llegar cuando no hay nadie. Y me gusta más en invierno que en verano.
Viaje al Pirineo News


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