Maria José Jarne Turismo Jaca

Mª José Jarne: «Me han llegado a preguntar por Oropesa para ir a Ordesa»

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Mª José Jarne, jaquesa apasionada de su tierra, dirige la Oficina de Turismo de Jaca desde 2005. Le encanta el contacto con el público y mostrar las bondades del Pirineo. Ha trabajado en agencias de viajes y como guía en la ciudadela de Jaca. Hizo patinaje artístico sobre hielo, le gusta más el esquí de fondo que el alpino y le encanta perderse por el Pirineo, por ibones o valles solitarios.  Está firmemente convencida de que, pese a la crisis, el turismo pirenaico tiene un gran futuro. 

¿Qué es lo que más preguntan los visitantees en la oficina de Turismo?


Preguntan sobre qué hacer en Jaca y alrededores. ¿Qué puedo hacer en los días que voy a estar? ¿qué puedo ver? A muchos les cambiamos la estructura de viaje que traen, por ejemplo te dicen que quieren ir a Benasque y a Hecho y Ansó en un día. Es imposible, no verían ni una cosa ni otra, pero hasta que no están sobre el terreno y se lo dices no se dan cuenta. También preguntan mucho por Ordesa, por San Juan de la Peña y la estación de Canfranc. Nosotros les orientamos sobre otras cosas que desconocen, los valles occidentales, el valle del Aragón, de Tena…

¿Llegan los viajeros muy informados?


El turista es cada vez más exigente, quiere hacer el mayor número de cosas y ver el mayor número de lugares y monumentos en su tiempo de estancia. Han visto cosas sobre el Pirineo pero la mayoría no trae un plan definido, Lo que hacemos es organizarles su plan, asesorarles. Somos una poderosa herramienta de marketing porque a lo mejor llegan con la idea de irse hasta Andorra, no saben los kilómetros que hay hasta allí y les cambiamos la idea que traían.

¿Son muchos los que llegan tan perdidos?


Sorprende que con tanta información que nos rodea lleguen a veces tan perdidos, creo que se bloquean con tantísima información. Así que les dirigimos hacia lo que quieren ver. Buscan asesoramiento profesional e intentamos que conozcan la naturaleza, el arte y la cultura que tenemos aquí, que pocos sitios lo tienen.

¿Es gente joven? ¿mayor?


De todas las edades. Hoy mismo ha venido una pareja joven, de 25 o 26 años, que estuvieron hace dos días y hoy traían un folleto que tenían en casa y querían ir al valle de Arán y no lo encontraban en los alrededores de Jaca. Hay gente que se acostumbra al GPS y ni siquiera saben por dónde han venido ni qué carretera han cogido. Y se presentan en Aísa queriendo ir a Aínsa. También hay gente que viene con la idea por ejemplo de visitar el románico, y llegan muy bien informados, pero son una minoría.

¿Qué es lo más curioso que le han preguntado?


Me han llegado a preguntar por Oropesa para ir a Ordesa, o por Rantamplán cuando quieren ir a Rapitán. Estas cara al público y te ríes por no llorar. Tienes que tener mucho conocimiento de habilidades sociales, tienes que empatizar con la gente, a veces no es fácil porque cada turista busca una cosa diferente.

Turismo Jaca

Y hablar en otros idiomas también puede generar confusiones…


Sí, por supuesto. A veces hay confusiones con la pronunciación. A mi compañera le ocurrió hace poco una anécdota curiosa: estaba hablando de ver pájaros y la turista, con la que hablaba en inglés, entendió osos. La pronunciación en inglés de pájaro (bird) y oso (bear) se parece bastante, así que la mujer miraba hacia arriba, como si esperase ver un oso volando y no entendía nada.

¿De dónde proceden los turistas que llegan a la oficina?


El 80% son españoles, del País Vasco, Cataluña -con un subidón de casi el 200% el pasado verano respecto al anterior- Madrid y Valencia, principalmente, aunque también llegan bastantes turistas de Castilla y León, Asturias y otras comunidades; y el 20% restante son extranjeros, en su mayor parte franceses. El resto vienen de muy diversos países, sobre todo europeos. Con la crisis, el turismo extranjero está creciendo.

¿Cuál es el perfil del visitante al Pirineo aragonés?


La mayoría de los que vienen tienen entre 35 y 55 años, aunque cada vez está cobrando más importancia la franja de mayores de 65 años, que demandan senderismo y hacen mucho el Camino de Santiago, mucho más que los jóvenes.

Ha cambiado mucho en los últimos años?


Si, el tiempo de permanencia ha cambiado, antes estaba en una media de 7 días, luego bajó a 4-5 días y ahora mismo está en una media de 2-3 días. Y el gasto medio por visitante también ha bajado, en 2010 estaba entre 40 y 45 euros; ahora está muy por debajo, la gente viene con presupuestos muy ajustados. Y hay otros datos curiosos, como que en el caso de los mayores de 65 años, la mayor motivación para venir aquí es la deportiva. La motivación para el viaje al Pirineo es conocer la naturaleza y el patrimonio, según revelan las encuestas de los últimos años.

Durante el puente de la Constitución las estaciones han estado al completo. ¿El esquí no tiene competencia?


Sí, el esquí sigue siendo el rey, eso no ha cambiado; durante este puente tradicionalmente se acumula un tercio de todos los visitantes que llegan en invierno, en solo cuatro días. Las estaciones han estado al 100% de su capacidad. Y está teniendo mucho auge, cada vez más, el esquí nórdico. Tiene mucho que ver el precio, pero también el contacto con la naturaleza, evitar las aglomeraciones de las estaciones…

Aun así, en los últimos años están ganando los visitantes de verano frente a los de invierno…


En verano, si las condiciones son favorables el Pirineo llama muchísimo la atención, se está convirtiendo en un destino cada vez más codiciado. La gente de las ciudades grandes busca naturaleza y escapar del estrés. Entre julio y agosto se concentra mayor número de visitantes que en la temporada de invierno, porque hay más vacaciones, por la naturaleza, por el fresquito que permite dormir por las noches… El pasado verano vino mucha gente pidiendo información sobre excursiones y también buscando información sobre ríos, pozas para bañarse, cuando eso hace años que no pasaba. Es el año que más basura se ha generado en la montaña, que más pan se ha comprado para hacer bocadillos… la crisis tiene mucho que ver en esto.

En invierno el turismo se concentra en unas pocas fechas…


En los últimos años el turismo se concentra en Navidad, Semana Santa y determinados fines de semana, como el último puente. Lo ideal sería lograr que viniera gente en otras fechas, en medio de la semana, como ocurría hace años. En ese sentido va la promoción del Gobierno de Aragón para intentar llenar el Pirineo entre semana, con precios de 20, 30 y 40 euros. Y otras iniciativas como el fin de semana de tapas, en el que se sirvieron más de 80.000 tapas, cuando el año pasado se habían servido 60.000 que ya era una gran cifra.

¿Cuál es su rincón favorito del Pirineo?


La montaña cuando no hay nadie y estás fuera de la afluencia masiva es una gozada. Por ejemplo, te subes a un ibón, donde tienes el agua, la montaña, el cielo más cerca… es una maravilla. En Jaca tenemos la suerte de que con que solo te alejes cinco minutos de la ciudad, bajes por el Camino de Santiago y cruces el puente de San Miguel ya lo tienes. No hace falta alejarse mucho para estar en plena naturaleza. Y meterte en el Museo Diocesano de Jaca o en el monasterio de San Juan de la Peña cuando no hay gente, o cogerte la mochila e irte por ejemplo al ibón de Estanés o al de Truchas; a Ordesa a finales de octubre cuando ya han quitado el autobús, a comer en una borda en Ansó…

¿Cuándo vienen sus amigos al Pirineo a dónde les lleva?


Cuando viene alguien que no conoce Jaca, les llevo a conocer la ciudad y el entorno más próximo. Aparte de Hecho, Ansó, Santa Cruz de la Serós… busco lo más original del Pirineo, enseñarles la típica chimenea altoaragonesa, o la portada que se conserva de una casa con el escudo del siglo XVIII… cosas que no puedan ver en otro sitio.

¿En vacaciones elige playa o montaña?


Cuando mis hijos eran pequeños íbamos más a la playa, seguramente por el contraste con la montaña. Pero los que somos de montaña, una vez que llevas tres días en la playa nos cansamos de esa horizontalidad. Quizá a veces buscas playa pero en un entorno montañoso, como Asturias o la Costa Brava. Y me gusta moverme, no ir a un sitio y quedarme allí sin moverme. Me gusta el contacto con la gente, ir a un pueblo y hablar con los abuelos, conocer su esencia… lo mismo que intento transmitir del Pirineo, para que luego la gente, una vez que le has abierto los ojos, decida que quiere conocer más y que busque lo original, no solo lo típico.
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