Vía ferrata Foradada Toscar, pared

La vía ferrata de Foradada del Toscar

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Una vía ferrata es un itinerario de escalada equipado con clavos, grapas, pasamanos, cadenas, puentes colgantes o tirolinas, que permite acceder con facilidad, siempre anclado al cable de seguridad, a zonas que, sin esta ayuda, estarían reservadas exclusivamente a escaladores expertos.

La vía ferrata de Foradada del Toscar, en los alrededores de Aínsa, es una de las más populares del Pirineo gracias a sus pasos aéreos y su variado recorrido, de casi tres horas de duración (dos horas de ascenso y unos 45 minutos de descenso). No es una ruta de iniciación ni es aconsejable hacerla con niños, pero su buen equipamiento  permite que pueda hacerla casi cualquier persona en buena forma física y dispuesta a disfrutar con la sensación de vacío bajo sus pies.

Vía ferrata Foradada Toscar, grapas

La vía ferrata, que solo puede recorrer una persona por cada tramo de cable o puente, tiene un desnivel de 240 metros.

Por la N-260 saliendo de Aínsa en dirección a Campo, atravesamos el municipio de Samper y seguimos en dirección a Foradada del Toscar. Un kilómetro antes de llegar al pueblo hay que girar a la izquierda, hay un cartel indicador a la altura de las lanzas que verás a tu derecha. A partir de allí puedes seguir por la pista de tierra –solo apta para vehículos todoterreno- hasta una explanada delimitada con piedras, o dejar el coche al inicio de la pista y continuar a pie –unos 20 minutos de camino- hasta el cartel indicador de la vía ferrata.
El primer tramo de la vía ferrata, en el que se invierte alrededor de una hora, es el más vertical y el que acumula más desnivel. Después llega un segundo tramo en el que hay que descender parte de lo que hemos subido, atravesar un puente nepalí y seguir subiendo, recorriendo una sucesión de muros con grapas y tramos entre árboles.

Via ferrata Foradada del Toscar, árboles

Si quieres tomarte un descanso puedes hacerlo en un pequeño espacio llano, una repisa natural con capacidad para tres personas, donde puedes disfrutar de las vistas, de la Peña Montañesa y los alrededores de Aínsa, antes de seguir subiendo.

Vía ferrata Foradada Toscar, repisa

Una vez alcanzada la cumbre toca destrepar, una tarea que puede ser más difícil que la de subir, ya que a veces no ves bien dónde poner los pies y la distancia entre grapas puede obligarte a estirar mucho los brazos. En la parte trasera del mallo nos encontramos con el segundo puente colgante del recorrido, algo más fácil de atravesar que el nepalí y que puedes ver en esta foto.

Via ferrata Foradada del Toscar, puente

El camino de regreso requiere especial atención, hay bastante desnivel y el terreno puede resultar resbaladizo, aunque hay varios tramos equipados con cuerdas.

Para hacer una vía ferrata es obligatorio llevar casco, arnés y disipador de energía –una cuerda que atraviesa una placa metálica con orificios que consigue disminuir gradualmente la fuerza del choque en caso de caída-.

Vía ferrata Foradada Toscar, subida

Además es aconsejable llevar agua –puedes pasar mucho calor, incluso en invierno-, guantes, botas de treking y cuerda dinámica, ya que hay pasos aéreos, zonas muy expuestas y posibilidad de desprendimientos de piedras. Si sigues todos estos consejos de seguridad, ya solo te queda disponerte a disfrutar de la vía, y de las vistas. ¿A qué esperas?

 

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